Hace unos años, cuando apenas daba sus primeros pasos en T5 “Moros y cristianos” ese primer experimento de cómo montar un programa sólo con gritos, Paco Umbral

Imagen de Diario de un Transeúnte
escribió en 1997 en su columna de El Mundo varios artículos sobre la telebasura, de los que selecciono dos: ”La Teleasco“, el 19 de febrero, y “Teleteratología”, el 2 de octubre. Las hemerotecas de internet tienen un problema, y es que a vuela tecla descubres las vergüenzas de los maestros, y Umbral compartía con Borges la de escribir dos veces, sino el mismo cuento, sí el mismo artículo. Pero la reiteración no lo hace menos cierto, y plagiarse a sí mismo es la forma más honesta de plagio, y más si la frasa es afortuanda.
Habla, entre otras cosas, de esos periodistas cámara en ristre que buscan ‘la opinión de la calle’, bien sea para aniquilar a un famosillo cuyo nombre no saben ni pronunciar
Pero nunca preguntan a un notario, a un cirujano ilustre, a un archivero/bibliotecario, a una juez, a un académico, a un experto en nada, a un experto en todo, que también son la gente. Preguntan a «la horda», como decía Foxá, y la horda es la masa que los políticos y los ricos dueños de las televisiones han dejado sin alfabetizar. Nuestro socialismo no llegó nunca al macizo de la raza, a la plazoleta de la aldea ágrafa de los sinescuela. Quienes han llegado han sido los televisivos que no aportan nada y que sólo buscan efectismos infectos y eso que ellos llaman, con horrible palabra, «lo pintoresco», para que luego todos los burgueses nos riamos mucho con esa galería de desdentados, brutalizadas, tartamudos mentales y otros personajes del analfabetismo obsceno. (Teleasco)
o bien para despertar un supuesto debate social sobre temas de actualidad:
La trampa está en anunciar temas sociales, de ésos que interesan a todo el mundo, como el divorcio o el paro, para luego darle a la cosa un giro cómico/recreativo y acuático/puteal, sin la menor intención de sacar nada en limpio, como no sea la exhibición de toda la escoria humana que desgraciadamente segrega cualquier sociedad, más los monstruos peatonales que van atracando por la calle, con la cámara, porque en la calle nuncan preguntan a un notario, a un sacerdote o a cualquier otra persona de criterio, sino a quienes pueden quedar más graciosos en su ignorancia y lejanía del tema en cuestión. Dicen que esto es lo que vende y lo que quiere ver la familia cristiana. A lo mejor. (Teleteratología)
Debate que, a menudo, la sociedad ni siquiera se ha planteado, pero que de repente, por arte de birlibirloque de una cansina reiteración informativa, se asienta en el centro de nuestras vidas, como un convidado más a la mesa. La verdad es que, visto en perspectiva, Umbral no fue poeta, sino profeta.
¿A qué viene esto?, me preguntaréis. Supongo que conocéis la triste noticia de que, a consecuencia de las fuertes rachas de viento del sábado, un pabellón deportivo se vino abajo en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), aplastando a quienes habían buscado refugio de la inclemencia. Cuatro niños menores de doce años han muerto.
En un ejemplo de periodismo digno del Curso de ética periodística que Juanjo de la Iglesia impartía en la única edición de CQC que mereció la pena, la del Gran Wyomming en T5,

Imagen del blog de Manuel Espada
A3, esa cadena a rebufo de T5, en audiencia a calidad -lo que ya es triste-, dio la noticia en sus informativos del mediodía con su habitual estilo gore, buscando la lágrima en pantalla, el vociferador y exigiendo responsabilidades. No se ha esperado al informe pericial pertinente, ni se ha hablado con un técnico competente, ingeniero, arquitecto o arquitecto técnico… ¿Para qué? Si el que pasa por la calle, y su vecino, y su cuñada tienen ya su opinión… y así diez minutos escuchando lo que tenían que decir sobre estructuras de muro de bloque de hormigón personas que no tienen nada que decir sobre estructuras de muro de bloque de hormigón. Pero quedaban bien en cámara, indignados, señalando… porque hacía frío, que sino habrían salido ellos a opinar en camiseta imperio y ellas en boatiné y rulos. ¿A opinar? Más bien a pontificar, a sentar cátedra. Y no es corporativismo, es simplemente exigir un mínimo de veracidad y de decoro a la información.
Porque en este país existe la tendencia avalada por cierta prensa amarilla que es al periodismo lo que un huevo a una castaña a confundir las cosas. Confundir la libertad de expresión, un derecho, con que todas las opiniones valen lo mismo, una estupidez. Cortázar en un cuento cuyo título no recuerdo tenía el siguiente diálogo:
-Ha venido el tío Lucas. Dice que ve mejor a mamá.
-Lástima que el tío Lucas no sea médico, porque entonces su opinión tendría valor.
En nuestra España actual, la única opinión que no tendría valor sería la del médico.
La legislación suele ir a remolque de las desgracias -y los legisladores, dictan a golpe de ‘opinión pública’, cosa entre peligrosa y patética-. El pabellón arrasado fue construido en 2002, cumpliendo la legislación del momento; la actual legislación es más restrictiva y a partir de esta desgracia, probablemente lo sea más, pues hay un dato nuevo que añadir a las variables, el dato de una tormenta que hasta ahora no había constancia de que hubiera afectado jamás estas tierras. Pero a lo mejor hay quien espera abrir unas noticias con dos o tres técnicos acudiendo esposados a declarar, y así, de paso, desviar la atención de las purgas estalinistas que la lideresa estaba haciendo por Madrid a golpe de Cheká castiza, ilegal, para asegurarse el control de Caja Madrid. Por cierto, Caja Madrid es el principal acreedor, con 900 millones de euros, de MARTINSA-FADESA, la empresa de Fernando Martín, ese que fue vicepresidente del Real Madrid con Florentino, ese otro que dicen que ahora vuelve, pero con ansar de vicepresidente… Conspiranoias mías.

Cuanto más se asienta la ideología neo-liberal más repleto de basura va el mercado. La publicidad ya ya rebasado los límites que la convierten en basura. El boom de la autoayuda viene preñado de basura. Gran Hermano sigue intoxicando a nuevas hornadas de jóvenes ciudadanos.
La basura se compra, se consume y se encuentra buena. La gente es feliz comiendo basura, así que nada que objetar. Pero ciertamente da mucha lástima.
Y al fin y al cabo, si es cierto que somos lo que comemos, no es raro que cada vez más abunde lo que yo llamo gente basura. Y no estoy desbarrando. He conocido a unos cuantos.
En fin, paciencia y buenas recetas.
Saludos, Theo, tomo con gusto los cafés que me ofreces.
JAUME,
Mi abuela, ’sabia aunque no docta’, decía que “mientras haya burros, habrá quien vaya a caballo”, así que este progresiva abestialización de la sociedad no me parece casual, sino premeditada. Muy premeditada. Cada vez conozco más gente de formación reducida por decisión propia, que dejaron colegios e institutos porque no les daba la gana estudiar, con trabajos precarios o en paro que devoran con fruición la propaganda neoliberal y proclaman las bondades del neoliberalismo más salvaje. Pánico me dan.
GH, OT, Factor X… infinitas variantes de lo mismo, convencer a una generación entera de que formarse o estar capacitados para el trabajo no sirve para nada, que lo único que vale es un pelotazo y vivir del cuento…
Náuseas.
Saludos!
Cada vez es más cierto que se legisla según lo que la opinión pública diga. O más bien, lo que nos enseñan los medios de la opinión pública para influir en la elaboración de las leyes. Cada vez estoy más convencido que el actual sistema político es la degeneración de la democracia, la oclocracia que dijo Aristóteles, con la salvedad que a veces no se puede estar seguro de que sea toda la opinión pública la que dice una u otra cosa o si los medios de comunicación están utilizando su poder para manipular a la gente.
EDMOND,
Las últimas medidas legislativas dan mucho que pensar, improvisadas según un supuesto clamor azuzado por unos medios de comunicación empeñados en proseguir la labor de Ansón y otros en el 93, es decir, empeñados en corregir cuando los españoles nos equivocamos en las urnas y no votamos lo que ellos, sagrados receptáculos de las esencias patrias, saben que nos conviene. El tema de Mari Luz, tan brillantemente expuesto por http://www.antoniorico.es, es otro ejemplo.
¿Un café?
Saludos!
La abundancia de gente que se complace en su ignorancia (ya se sabe que pensar es peligroso, cuando no directamente mortal) es un fenómeno que me resulta apenas comprensible. Puedo entender, aunque tampoco me parece lógico con los medios actuales, que un campesino de un pueblo remoto de la montaña decida no aprender más que lo que resulte estrictamente imprescindible para conseguir la cosecha. Pero, en nuestras ciudades, ¿cómo desenvolvernos con mediana eficiencia sin saber hacer la o con un canuto?
Cuando yo era niño y adolescente, los que suspendían asignaturas, como mínimo, se avergonzaban de ello; ahora, colegio hay en el que los que sacan excelente son quienes se avergüenzan. Inaudito!
Hoy, aceitunas y jerez! ¿Te hace?
FERRAN,
Puedo comprender que haya habido gente de la generación de mis padres (año 1953) que, por motivos familiares, dejó de estudiar a los 12 años y se metió a trabajar. Lo comprendo y respeto que tenga la formación que tiene; no es culpa suya. Pero no puedo respetar que gente que puede estudiar, que no tiene necesidad de dejarlo para ponerse a trabajar y ayudar en casa no lo haga, que lo deje por pereza, por burricie o porque cree que con meterse en GH ya resolverá su vida. De ningún modo puedo respetar esa opción, entre otras cosas porque con este planteamiento vital, nadie pagará mi pensión y yo tendré que trabajar hasta los 85 para pagarles el siquiatra a estos descerebrados. Son una generación en la que, con honrosas excepciones, consumen consingnas en lugar de pensar por ellos mismos. El sábado hablaba con un chico, por lo demás encantador, de 23, sin estudios, en el paro… bueno, pues me hizo un discurso digno del mejor Losantos sobre el PP levantando España y Zapatero dilapidándolo todo… me alarmé mucho, porque cuando la derecha, ya sin el miedo comunista, liquide los restos del Estado del bienestar, este chico no tenga sanidad y sus hijos una educación de mierda (aún peor que la actual), no se enterará de nada, y le dará igual mientras haya partido el sábado.
¿Te parece acompañarlo con un queso manchego añejo?
Saludos!
Desenmascarar lo que la tele entiende por “opinión de la calle”, denunciar cómo se construye y utiliza está bien. Pero es algo perfecto cuando un pobre mortal como yo, con muchos menos medios y recursos que una cadena de televisión, es capaz de hacer algo que en la tele no consiguen: encontrar por ahí gente estupenda a la que da gusto oír.
En blogs como éste encuentro la opinión de la calle del país en el que vivo, no el país que me quieren hacer creer. Y me encanta.
¡Pero si hasta invitan a tomar algo a todo el mundo!
Estoy con Edmond en que la manipulación de los medios de comunicación de general, pero de la Tv en particular, arrasa con pasmosa impunidad, la que le permite una sociedad anestesiada con los programas basura, el fútbol (lástima que un deporte se use como aquel mundo feliz de Huxley repartía el ’soma’ a sus ciudadanos) y tantos otros ‘estupidoáceos’. Sigue siendo tan válido como cuando se escribió por las paredes: “Come mierda, un millón de moscas no pueden estar equivocadas”
ANTONIO,
El placer fue mío cuando descubrí tu blog, con aceradas y acertadísimas críticas (constructivas y destructivas) a la realidad televisiva. Y sí, tienes razón, hay ‘opiniones de la calle’ distintas a esas que parecen indefectiblemente sacadas de los barrios más lumpen. Porque también tú y yo caminamos por la calle…
¿Café o té?
Saludos!
VELDA,
Anestesiados es poco. Tenemos a una parte muy importante (no generalizaré, porque sería injusto) de las generaciones más jóvenes sin más aspiraciones que follar a los 12 años, meterse e GH, OT o cualquier otra combinación de sopa de letras, y dedicarse al famoseo cutre, sin ningún otro oficio ni beneficio. El índice de embarazos entre adolescentes se ha disparado los últimos años, cuando más educación y medios para evitarlo hay. Y no es responsabilidad como alguien torticeramente sugiere de la inmigración, sino de la dejación de funciones educativas de las familias y de la subversión del sistema de valores que propugna la televisión. Al menos, cierta televisión.
Saludos!