No sé yo si la publicidad es una forma de arte, como pretendía convencerme cierto conocido, emocionadísimo de haber llegado a esa conclusión él solito. Pero sí creo que la publicidad usa a menudo uno de los lenguajes artísticos más refinados de los que podemos disfrutar, joven, vital, fresco y arriesgado, nada que ver con el cenagal de los ‘neos’, ‘post’ y ‘tardos’ en que chapotean otras disciplinas, empantanadas en el bizantinismo y la pose.
Hay edificios que, al margen de si nos gustan o no, de si los entendemos o no, son Arquitectura, así, con mayúsculas, mientras que otros no pasan de ser construcción. Y la construcción es algo que se le da por supuesto a la arquitectura, como el sonido se le da por supuesto a la música, sabiendo que no todo sonido es música. Algo así ocurre con la publicidad audiovisual: hay obras de arte y cosas para salir del paso, como la última campaña de promoción de Canal Satélite Digital, que mal tienen que andar las cosas en PRISA para haber llegado a esto

Entre mis favoritos, están los de coches. Hay que tener en cuenta que una persona de treinta y tantos, sin carnet de conducir ni ganas, ni coche tampoco no los ve igual que un motorizado. Aclaro lo de ’sin coche’ porque, aunque hace unos meses me habría resultado evidente, ahora me lo parece menos, cuando uno de la obra me preguntaba si no habría trabajo para su hijo de 17 años este verano,
-Es que tiene las letras del coche nuevo, ¿sabe? A ver si saca unas pelillas para ir pagando.
-¿Letras del coche? Pero… ¿no me había dicho que tiene 17 años?
-Sí, en enero cumple los 18. Asín, cuando los cumpla, ya tendrá su coche pa celebrarlo.
-¿Y el carnet?
-¡Eso se lo saca con la minga! ¡Si lleva conduciendo desde los doce años! El carné en realidad no sirve pa’ná, es sólo un sacacuartos más de este gobierno.
Parafraseando a Oteiza, sólo que me cabe apostillar: “Este tipo está suelto. ¡Y tiene hijos! Pobre país.”
A lo que íbamos, que me disperso más que una dilución homeopática. La industria automovilística tiene suficiente peso y mueve suficiente dinero como para que cada compañía plantee sus campañas con más cuidado que el desembarco en Omaha Beach y mayor rigor y precisión que una operación de neurocirugía. Su mensaje va dirigido a un sector concreto de la población, bien los potenciales usuarios de la marca en general o de un modelo en particular. Así, yo distingo tres tipos de anuncios:
1. Berlinas de gama alta. El lema de BMW “¿Te gusta conducir?” resume la filosofía de sus campaña y es perfectamente exportable a Mercedes, Volvo, Audi… Anuncios sofisticados, con un guion en el que no es necesario mencionar ni siquiera la marca: no se vede un estilo de vida, sino un estilo de vivir la vida. La música, los paisajes, el entorno… pueden elegir como fondo de sus anuncios tanto los edificios más clásicos de una ciudad
Credito Foto Sébastien MORLIERE |
como los entornos arquitectónicamente más modernos (El pabellón Mies de Barcelona, el Guggenheim de Bilbao, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia…)

y es que estas marcas necesitan disimular un poco su aspecto clásico y conservador, limar sus aristas de clase acomodada. Resulta significativo cómo las marcas que pretenden dar el salto a la berlina de gama alta se presentan como alemanas, Citroën ahora en su publicidad del C5 lo define como “carácter alemán, espíritu francés“. Nada nuevo, hace años Rover pretendió reconquistar ese mercado con “diseño alemán, acabado inglés”.
2. Los 4×4s. Estos anuncios venden una actitud, quieren convencer a sus potenciales compradores de que, una vez dentro, el resto de conductores sabrá que la tienen más larga. Las nuevas tecnologías cinematográficas de efectos especiales han tenido un magnífico desarrollo aquí, coches que se transforman en serpientes, montañas que aparecen de la nada… Son máquinas cuyo entorno no puede ser otro que la naturaleza; pero no es un paisaje del que se disfruta porque “te gusta conducir”, escuchando Country Waltz, de Angelo Baladamenti
sino un su versión más agreste, potencialmente hostil: la música tiene que ser épica
y si pudiéramos meterle imágenes de Braveheart, pues mejor aún.
3. Los que saben que las dos anteriores no son su guerra, sino los precios. Así que mejor no perdamos el tiempo en filosofadas y vayamos a los importante, la ochenta y cuatro cuotas con que un joven mileurista puede comprarse un Toyota Lanos, el precio rebajado de un Chevrolet o las ofertas de Renault. Y si aún no llegas, pobre jovencito con sueldo de mierda del que queremos lo mitad, aún tenemos los Dacia, que valen mucho menos pero siguen siendo un coche. O al menos lo parecen.
Por supuesto, después están los que no saben lo que son o lo que quieren. SEAT, por ejemplo, que ahora ha decidido un aire casi nórdico, de colores tenues, la estética urbana, brumas invernales y unos versos de Kavafis para vender el primer modelo en años que no tiene el nombre de una ciudad española. De hecho, han suspendido la costumbre justo a tiempo de evitar que saliera un SEAT ‘Girona’ o un ‘Donosti’, y ahorrarse y ahorrarnos la controversia entre cerriles de ambos lados sobre si debiera llamarse ‘Girona’, ‘Gerona’ o ‘Gerunda’. Lo más triste de todo es que sea Kavafis el que acabe pagando nuestros platos rotos
La verdad, si he de viajar a Ítaca, prefiero que me conduzcan las notas de Serrat que confiar en un coche.
Credito Foto Sébastien MORLIERE
Tambien con treitantos, , sin carnet , sin coche(que leyendote debo apostillarlo). Lo siento pero yo no puedo con los anuncios en general y los de coches en particular. Vale que sean lo mejor que se ve en televisión, pero me cuesta no sentir bochorno demasiadas veces.
Yo a los de coches los divido en, con chica y sin chica (dependiendo del perfil que buscan) y los pedantes, que creo que son los de los alemanes.
De cualquier manera, como siempre, un placer leerte.
LEV,
Pues es otra gran clasificación de anuncios de coche! Los alemanes van tan sobrados que sus anuncios dicen “No tenemos ni que hablar del coche”
El placer es mío!
Saludos!
No suelo atender mucho para los anuncios de coches, ya que yo no tengo carnet tampoco y además no me llaman mucho la atención. Me cargan bastante los anuncios de todoterrenos, que siempre te ponen que puedes ir al fin del mundo con ellos pero no lo que cuesta aparcarlos por su tamaño. Y me parece que aparcarlos es algo que se hace más veces que ir al fin del mundo.
EDMOND,
La publicidad es un mundo parelelo, desde luego. Al final resulta que el uso principal del 4×4 no es ir al fin del mundo, sino llevar los niños al colegio y aparcar en doble fila.
Saludos!
Con treinta y muchos, carnet y coche, los anuncios de BMW me tocan bastante las narices. Vale que tengo que conducir, pero ¿tiene que gustarme? (suelo decir que no me molesta, que no es lo mismo). En la ciudad en la que vivo soy una firme defensora del transporte público, pero no se puede decir lo mismo de todas.
Se han hecho anuncios muy entretenidos de coches, aunque la mayoría sean perfectamente olvidables. Mis favoritos eran los de Volkswagen de hace unos años, auténticas historias con final abierto.
Los todoterreno, en efecto, un horror.
Besos
ALICIA,
Creo que hay ciertas marcas que van dirigidas a profesionales de la conducción, y por eso el slogan “te gusta conducir”. Mis favoritos eran los de Audi, jejeje. Como aquel brillante cuya música era la versión de Robbie Williams y Nicole Kidman del clásico de Sinatra “Something Stupid”
Besos!
Me gustó tanto esa canción, conocida a través del anuncio (que yo pensaba que era de otra marca, típico ejemplo de lo que comentais), que busqué la original, no la versión descafeinada y recitada más que cantada, y ahora es lo que suena en mi móvil cuando me llaman.
… and then I go and spoil it all by saying something stupid like I love you…
Besos
ALICIA,
Es una hermosa canción, al margen de la marca en cuestión! XD
Besos!
Con 40 y muchos, sin carné ni coche y espero que por mucho tiempo así, los anuncios de coches me recuerdan a los de compresas en ese empeño de buscar la originalidad a costa de terminar hablando de todo menos del automóvil que quieren vender. No entro en las soluciones técnicas del spot ni en cómo se sirven de las nuevas tecnologías para sorpredernos, a mí con los textos ya me dejan bastante sorprendida. Vamos, más de uno directamente ni lo entiendo. Eso sí, con los años (eso creo, pero tampoco he hecho un segimiento del asunto) parece que han renunciado al binomio maciza-automóvil. Uno de los anuncios más patéticos y ridículos pertenecientes a ese estilo fue el de Claudia Schiffer anunciando el Citroen Xsara y ‘desnudándose’ por exigencias del guión. Sin comentarios.
VELDA,
Jejeje, qué buena comparación!!! Efectivamente, ambos pretenden venderte algo no por lo que es, sino por lo que supone que sentirás… curioso.
Y lo de Citroën prefiero ni mencinarlo!
Besos!
Si algo me pone de muy mal humor es la publicidad. Especialmente esa que le trata a uno de imbécil rematado.
Pero ya lo que directamente me pone la sangre negra son los anuncios de coches. Tanta “filosofada”-como tú bien decías-, tanto recurso a lo divino y lo humano, tanta transcendentalidad, tanto derroche de frase genial, tanta cátedra sobre la esencia de la vida… Y esas músicas… y todo al servicio de un puñetero coche.
A este paso lo único que consiguen es que se me reduzcan a cero las ya escasísimas ganas que tengo de comprarme uno . El que tengo ya es una pieza de museo, pero solo deseo que su heroico motor “seat system-porsche” y sus sufridas y rubinadas latas de la carrocería aguanten almenos dos décadas más.
Amigos sin-coche… no tener coche hoy en día es uno de los mayores lujos que alguien se puede permitir.
Saludos, Theo.
JAUME,
Vivo al lado de mi trabajo, siempre en el centro. A todas partes puedo ir andando y no necesito hacer ‘la compra del mes’, puedo perfectamente comprar cada día o cada dos días y no se me cae ningún anillo. Cuando me cansé de escuchar críticas y el famosos “la libertad que te da el coche” hice cuentas. Con lo que me ahorro en coche, seguro, ruedas, combustible, parking, revisiones… Llegué a la conclusión de que cuando necesite ir a algún sitio puedo perfectamente permitirme ir en AVE y taxi.
Saludos!
Con treintayalgomáscercanoalmuchoquealpoco, carnet y sin coche, en estos momentos es cuando descubro la absurdidad (esta palabra no existe, ¿no?) de la publicidad automovilística: con la llegada de nuestro retoño, la independencia de la que habla el estimado Jaumeduran – y de la que hasta ahora defendíamos mi Bella Esposa y yo a caspa y espada – se va a ir a hacer puñetas; y es que, todo el mundo afirma, “con un bebé, es necesario tener un coche”. Vale, acepto “berlinga” como animal de compañía. Ahora bien, me pongo a mirar los anuncios de automóviles, intentando descubrir a través de los spots el que más se ajustara a nuestras necesidades itinerantes…
Cuando me di cuenta, le estaba diciendo a mi mujer que nos compráramos ése tan bonito del esquiador y San Francisco. “¿Qué coche es”, me dijo. “Ah”, respondí, “¿hay que quedarse con la marca y modelo?”…
Afectadísimos y consumidáceos saludos.
GROM,
No te disculpes por el palabro, que peores los escupen periodistas y otros profesionales del verbo y nadie les pide daños y perjuicios! En tu caso, el mejor coche es el que lleve niñera de serie, sin duda alguna!
Cordiales y pedestres saludos!
Hi, interesting post. I have been pondering this topic,so thanks for sharing. I will definitely be subscribing to your posts. Keep up great writing