La prensa española, especialmente la deportiva, tiene la curiosa habilidad de lograr que medio país acabe odiando a cualquier profesional que despunte un poco. Da lo mismo que hablemos de cineastas, escritores, arquitectos, actores, tenistas o pilotos de F1. Además, su capacidad para decir una cosa y la contraria sin que nadie les reproche la incoherencia, merece, con la nariz tapada por le hedor, cierta admiración. Pese a todo, he decidido con este post inaugurar una sección nueva en el blog, “Con patatas”, aquellas noticias o declaraciones que políticos o periodistas deberían haberse comido con patatas por falsas o, como mínimo, precipitadas. Claro que esto sólo sería posible si tuviésemos una prensa y una sociedad democráticamente maduras, con lo que nos tendremos que conformar con lo que cuatro bloggers locos hagamos.
El deporte me importa bastante poco, y sólo lo sigo desde un punto de vista cultural; no me interesa tanto el partido como la retransmisión. Viktor Klemperer, en su célebre LTI: La Lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo, recogió con meticulosidad y sentido del humor -detalle éste altamente encomiable en alguien cuya superviviencia en ese terror era poco menos de improbable- la evolución semántica y los giros lingüísticos que iban produciéndose en los 12 años del milenario Reich, la alteración del idioma alemán para introudicir las ideas nacionalsocionalistas en el pueblo a través de la lengua; esta obra dedesbrozaba el camino de una posterior sociología de la retórica autoritaria que jamás se ha emprendido, pero que sería altamente significativa. Supongo que por eso no se ha hecho.
Pero a mí si me interesa analizar el idioma que usa la prensa, pues en este neofeudalismo en el que vamos precipitándonos ella ocupa el lugar de la Iglesia como domeñadora de conciencias en la concepción tripartita de la sociedad.
La construcción de un idolo en España es un fenómeno complejo, donde los elementos irracionales desplazan como en ningún otra parte cualquier análisis cartesiano. Se ama o se odia visceralmente; Brenan, El laberinto español, decía que la historia del siglo XIX español se resumía con el pueblo detrás de los curas, bien llevando cruces en procesiones, bien estacas en revoluciones, pero sin ningún tipo de reflexión que sustentara la acción. Y es en esta visceralidad, poco dada a la introspección y al examen de conciencia, donde pone sus huevos el basilisco ibérico en sus dos aspectos más manifiestos: el jingoísmo, que desprecia todo lo ajeno aún cuando lo ignore, y un feroz individualismo que no haya otra forma de ensalzar lo propio que denostando lo… ¡caramba, qué coincidencia!
Cuando el calvinismo concibe el éxito profesional como una garantía escatólgica, pues se considera el trabajo como una forma de práctica religiosa, la contrarreforma ibérica es entendida por campos y aldeas como un dejarse en manos de la providencia, la consagración del principio de la Campana de Huesca de cortar la cabeza al que descuella.
Así, oscilando entre jingoísmo e individualismo cainita, vivimos en la esquizofrenia de felicitarnos por los triunfos como propios de un Pepito Gómez cualquiera, candidata al Nobel de Química o campeón mundial de petanca, al tiempo que gozamos desmontándolo en todos sus aspectos profesionales y personales. La prensa supuestamente seria se encarga de fomentar lo primero, “hemos ganado siete medallas de oro en los europeos de parchís”, mientras que la rosa o amarilla azuza las bajas pasiones de lo segundo. Quizá ahí encontremos parte de la explicación del porqué del éxito de ese tipo de periodismo.
Cuando el 1 de febrero de este año, Nadal se alzaba con el gran premio de Australia, los comentarios de la prensa, sobre todo la televisiva, merecerían figurar en el acta de una reunión de taxistas y no en la hemeroteca de titulares compuestos por profesionales de la información. Dedicaron más tiempo a las lágrimas de Federer que al triunfo del mallorquín, con titulares objetivos e imparciales:
“Federer es historia”
“Ha empezado el reinado de nuestro Nadal”,
Que no engañaban a nadie del forofo que había escrito la crónica:
El llanto del suizo dejó bien a las claras que los momentos de gloria para Federer difícilmente se podrán repetir en un torneo en el que compita Nadal. (Álvaro Bretón, Diario de Navarra, 2 de febrero de 2009)
Rafa Nadal volvió a exhibir hoy su carácter tirano en la pista. De nuevo ante su ya eterno rival, el suizo de oro Roger Federer, que acabó sollozando desconsolado en la emotiva entrega de premios. Su sueño de superar los 14 títulos de Grand Slam de su amigo Pete Sampras empieza a desvanecerse fruto de su ansiedad y del pánico que le genera la imagen de Nadal al otro lado de la red. (Tomás de Cos, As, 2- febrero-2009)
Cinco meses y dos grandes premios después, Federer recupera el número 1 de la ATP, bate el record de Sampras de 14 triunfos y ya nadie se acuerda de lo que vomitó en febrero fruto del calentón patriotero. Y los mismos que en febrero ya estaban enterrando al suizo, ahora lo proclaman “El más grande“, sin importarles demasiado a supuestos profesionales del idioma que el castellano no permita esa construcción. Lo peor de todo es que nadie les recuerde a estos listos sus palabras y le invite a comérselas con patatas. Sé que los que me visitan suelen ver con añoranza de juveniles ardores o conmiseración por lo mal que mi ingenuidad me lo hará pasar mi exigencia de una prensa, ya que no libre, al menos rigurosa.

Si te la tomas en serio, esta sección puede llevarte todo el tiempo del mundo.
Pero la idea es muy buena, como las referencias bibliográficas que apuntas, tomo nota de la Viktor Klemperer, que parece muy interesante.
¿admites sugerencias para la sección?
LEV,
Ciertamente, más que una sección parece una cruzada, jejeje, y se admiten todo tipo de sugerencias.
Klemperer, además de esa obra divertida y muy aguda, tiene sus impresionantes diarios, que merecen mucho la pena.
Saludos!
La prensa deportiva lleva años siendo así. Yo hace años que no leo el Marca, que es definitivamente el peor, es donde más “con patatas” puedes hacer, sobre todo en verano cuando empiezan a anunciar fichajes del Madrid como hechos y que luego no se hacen (caso Villa). O el Mundo, hablando de prensa no deportiva, que por mucho que se empeñen periódicamente en sacar algo acerca de sus teorías del 11-M, lleva cinco años comiéndoselo “con patatas”, cuando surgen pruebas en contra a sus desvaríos. Deben tener el colesterol por los cielos.
EDMOND,
Lo del Marca es de juzgado de guardia, la verdad. Me extraña que no haya un comité de ética en los Colegios de Periodistas que actúe contra esa manera de desprestigiar la profesión. Y PJ, si este país fuese mínimamente decente, debería haber sufrido varios infartos por el colesterol acumulado de comerse con patatas todas las mentiras que ha propagado.
Saludos!
Se me quedó grabado el “¡¡¡España en lo más altoooo!!!” del periodista que retransmitió el despegue del cohete en el que iba Pedro Duque, nuestro heroe cosmonáutico.
Las naciones que necesitan héroes tienen un punto de patético. Una cosa es alegrarte por el trinfo de un compatriota, otra apropiarte del éxito fruto del esfuerzo individual de una persona.
Delirios de grandeza… los mismos que llevaron a Jose María Aznar a hacerse la foto famosa y a la desastrosa aventura en irak.
Por cierto, ese señor sí que debería tener ración diaria de comerse con patatas su tozudez con lo de las armas de destrucción masiva. Tan fácil como era tener un poco de respeto por los informes de Hans Blix y Mohamed Albaradei para no caer en el ridículo.
Saludos, Theo.
JAUME,
La del astronauta también es buena, pues Pedro Duque es el segundo primer español en el espacio, después de Miguel López Alegría… Pero, claro, la España de 1995 era más seria que la de 2003, donde cualquier logro de un español era un triunfo del gobierno, y concretamente de Aznar y así se vendía por todos los hagiógrafos afines.
Sólo espero ver la trío de las Azores y Barroso, su anfitrión, sentados en un tribunal por lo de Irak.
Saludos!
¿No estarás insinuando que la prensa española ha caido en el nacionalismo patriotero?, eso nunca, eso no pasa en la octava poténcia económica mundial. Somos los mejores, los más guapos, los que tienen mejor clima y los más listos.
Resumiendo: aún no hemos pasado del “Murcia que guapa eres”.
MIKY,
Y donde mejor se come, no lo olvides. Patético. Hubo una época en que parecía que sí salíamos de eso, pero hemos vuelto y con ganas al ‘como en España, en ninguna parte’
Saludos!