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Posts Tagged ‘Catalunya’

Decir que la operación Pretoria ha estallado cuando aún colea el caso Millet sería un eufemismo intolerable, pues en el saqueo del Palau aún no se ve el fondo, y lo que empezó en septiembre siendo una apropiación de unos 3,3 millones de euros apenas un mes más tarde ya se elevaba a un desvío superior a los 20 millones, de dónde salieron, además de jugosas donaciones a las fundaciones de casi todos los partidos políticos para que miraran a otro lado, salarios quintuplicados en un año para directivos, vacaciones de lujo en Maldivas, las bodas de las hijas de Millet… y lo que te rondaré, morena, que como sigan escarbando aún saldrá el regalo de bodas de Anita ansar, la comunión de los nietos, un mecenazgo para restaurar la catedral y un donativo a la asociación catalana de Gays y Lesbianas, que Millet parece persona de integridad y convicciones marxistas, pero de Groucho: “Estos son mis principio; si no te gustan, tengo otros”.

No, no colea el caso Millet. Está apenas asomando su cabeza en la hedionda charca de la política y la alta sociedad catalanas, donde 400 familias han manejado el cotarro o ‘remenat les cireres’ , como decimos aquí, desde quién sabe cuándo, con sus espesas redes clientelares, que antaño incluían canónigos y militares y ahora políticos de todos los colores, bien dependientes de algún modo, bien directamente vástagos de la recia prosapia.

Durante 18 años, el único coro de cámara profesional trabajó ocho horas diarias como becarios, pues ‘no había dinero para contratarles’ y es que la legislación española permite -o permitía- esta indignante figura laboral, que es tener mano de obra hipercualificada con salarios vergonzosos y sin ningún tipo de cobertura social ni sanitaria ni prestación alguna por desempleo… Descubierto esto, ¿cómo se compensará a esas personas por sus derechos robados? El que eso escribe, propone que de los bienes patrimoniales de Millet y sus secuaces se pague a la Seguridad Social todo lo que les correspondería haber cotizado y que la Seguridad Social cubra los derechos de esos trabajadores explotados y engañados. Al menos, por lo que respecta a su jubilación y demás. Pero dudo que el Estado ni sus instituciones estén por la labor de resolver rápida y eficazmente un agravio de tales características a trabajadores, sino que lo demorarán todo lo posible en los tribunales, a ver si por el camino se mueren la mitad de los demandantes…

El albañal en que nuestros líderes políticos nos querían hacer chapotear diciéndonos que eran aguas termales empieza a no poder alimentar a todos los que nadaban entre sus aguas negras, pues los casos de corrupción en este país sólo estallan cuando alguien se siente agraviado por un untamiento insuficiente y decide romper la baraja. El “après moi, le déluge” de Luis XV en cetliberia es más bien un “o follamos todos, o pinchamos las muñecas”.

En este contexto caníbal es cuando el juez Garzón, hábil pescador en peceras infestadas de pirañas y el único juez que parece que trabaja en este país, ha irrumpido en el oasis y en media mañana ha enviado a prisión a un alcalde socialista, a un ex conseller d’Economia de CiU y a otros siete sinvergüenzas más. Otra vez el pragmatismo catalán que ya veíamos en Millet, “que las ideologías no te impidan hacer un buen negocio”.

En política no existe la presunción de inocencia. Un político debe ser honrado y parecerlo, y la sombra de la sospecha debería ser motivo suficiente para presentar la dimisión y esperar el resultado final con la frente alta. Así es en países civilizados, pero el inmenso circo ibérico tiene de civilizado lo que yo de obispo anglicano: sólo la apariencia. El PSC se ha mostrado contundente y, con una velocidad que debería ser ejemplar, ha suspendido temporalmente de militancia a los implicados, mientras que CiU, fiel a la doctrina Rajoy, se enroca en eso de la ‘presunción de inocencia’ y esperar a ver qué dice La Haya… no sólo eso, sino que encima, Felip Puig secretario adjunto de CDC, en un ejercicio de desvergüenza insólito en cualquier lugar menos en la España de Gürtel y Seseña, pretende defender la indecencia de no exigir la renuncia de quien ha manchado el nombre de un partido soltando la especia de que la aplicación de medidas tan rápidas sugiere que ‘se sabe algo más’. Hace falta tener más cara que un moai para hacer esta finta sin que se te escape la risa tonta por lo indecente. Una muestra más de que en este país se fusila poco.

¿Y la opinión pública? No sabe, no contesta, unos celebrando lo de Alcorcón y otros lamentándolo, a todos les trae al pairo que nueve políticos y empresarios más estén en el trullo por corrupción (¿Cuántos van en lo que va de mes?), como les da igual que con dinero público se beneficie sin concurso a las empresas de amiguitos que regalan relojes de 20.000 euros, o las luchas de poder a navajazos en el bochornoso espectáculo de Caja Madrid. O que ni se enteró de lo del 3%, la espantada más lamentable de la  historia política catalana.

Soy nacionalista catalán, lo sabéis. Nunca lo he ocultado. Pero no toleraré que esgriman la bandera del patriotismo para hacerme callar, que una especie de omertà de pa amb tomàquet se imponga para que, con el disfraz cuatribarrado, los cuatrocientos de siempre hagan y deshagan como les viene en gana y el resto, además de cornudos y apaleados, pongamos la cama y riamos las gracias. No, amigos míos, los payasos no son los que se agitan en la pista central, los payasos somos los espectadores por no echarlos a patadas.

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