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Posts Tagged ‘crisis’

Ya no recuerdo aquellos tiempos en que los días se clasificaban en ‘buenos’ y ‘malos’; desde hace dos años, eran ‘malos’ o ‘muy malos’, para pasar los últimos ocho meses a ser ‘muy malos’ o ‘catastróficos’.

Ayer me convocó el director financiero de la empresa. Sin lugar a negociaciones, mis honorarios directos quedaban reducidos con carácter inmediato un 30%, sin que se vislumbrara recuperación ninguna; como tampoco hay previsión de empezar obra nueva en, al menos un año, quedan también cancelados incentivos, primas y comisiones. Todo ello supondrá una reducción de ingresos de alrededor del 50%.

No diré que en la Oficina Técnica no estuviésemos pasando los últimos meses con cierto desasosiego, pues la única obra que tenemos en ejecución se acabará en octubre, y no hay nada previsto después de eso. Personalmente, esperaba el ajuste, pero no tan drástico (suponía un 20%) ni tan innegociable. Gracias al Cielo o al Infierno, he seguido con la política de no hacer ni puñetero caso a mis dragones que tan buenos frutos me ha dado desde los 18 años y ni tengo un alquiler más caro, ni una hipoteca, ni un coche ni cargas familiares. Pese a todo, el ajuste presupuestario que me espera para los próximos 18 meses -si conservo el trabajo ese tiempo- será doloroso, aunque no trágico, pues, pese al descalabro financiero, no soy un mileurista, aunque una vez descontados alquiler, facturas e impuestos esa sea exactamente la cifra que dispondré para vivir. Supongo que es lo que le corresponde a alguien que no es futbolista y tiene 34 años, ocho de experiencia laboral, dos carreras universitarias, un doctorado en ejecución y seis idiomas: como en España no se vive en ningún sitio.

Recuperado del shock que me supuso la noticia de ayer, que no por esperada fue menos impactante, me he dado esta mañana de baja en el RACC y he cancelado el ADSL; no es mucho, pero son gastos prescindibles. Tanto el sello ‘Casa de la Habana’ como Guiness verán reflejadas las consecuencias en su cuenta de resultados del segundo semestre.

Porque mi situación laboral ha retrocedido, como mínimo, cinco años, y esto es lo que peor me sienta. No es tanto el dinero, pues es sólo dinero y tengo aún margen de maniobra, sino que la pérdida de categoría no es coyuntural, no me cabe la esperanza de que cuando esto pase recuperaré mi anterior posición, sino que empezaré otra vez de cero o casi y tendré que volver a ganármela, si es que jamás lo consigo. Porque en las escasas ofertas laborales que recibo, ante la posibilidad de que ni el ajuste salarial salve las cuentas de la empresa, las condiciones son absolutamente inaceptables, entorno a los 1500 euros al mes, exigiiendo incluso disponibilidad para desplazamientos al extranjero.

Me llamaréis clasista, pero antes de trabajar como arquitecto por 1500 euros al mes, trabajo de camarero por 900. Ya no es una cuestión de dinero, sino de dignidad: no he dedicado tiempo y esfuerzo a mi formación para que me tomen el pelo, para que me esclavicen; además, si ahora aceptara esa oferta, ya nunca más obtendría otra mejor, pues estaría aceptando que se puede contratar a un arquitecto por el salario de un reponedor. Antes camarero, pastor, o dependiente en una zapataría de mujeres.

Esta es la situación. El sector de la construcción está absolutamente devastado y, encima, desprestigiado. La actitud de individuos que muy a menudo no eran profesionales del sector, sino especuladores que entraron solo a dar el pelotazo y después largarse con los beneficios ha dañado muchísimo la imagen de los que intentamos hacer las cosas honradamente. Han sido Poceros, Nozaledas, Martín, Jové, etc, pero también el joyero del pueblo, el del bar de barrio de toda la vida, el tendero metido a promotor… El sector no verá la luz al final del túnel hasta 2011, y no sé cuántas empresas resistirán esta travesía por el desierto, me temo que muy pocas, con lo que todo quedará concentrado en muy pocas manos.

Los primeros empeñados en que no haya luz son los bancos, acaparadores de stock al que tienen que dar salida, un stock en muchas ocasiones de calidad más que discreta, bien por los acabados, bien por las ubicaciones, y, por tanto, muy poco interesados en que se hagan nuevas viviendas de mejor calidad y situación que les dificulten deshacerse de los chollos que se han tenido que comer con patatas por haber financiado dislates de cualquier indocumentado. Al menos, me cabe la torva sonrisa de saber que sus resultados para el 2010 serán mucho menos espectaculares que los que ahora presumen, cuando tengan que cobrar las hipotecas al precio del euríbor real y no al usurero 7% que ahora cobran por arrastrar los mismos tipos desde enero.

Pese a todo, muchos nos quedaremos por el camino, y a veces temo que no habrá ni siquiera un último que pueda apagar la luz. Pero yo no voy a rendirme, no voy a dedicarme a recoger cadáveres ni a contar los muertos de la devacle, sino que, personalmente, prometo venganza. Y los primeros a quienes visitaré cuando llegue mi día de los cuchillos largos son ciertos técnicos municipales cuya documentación para una demanda por prevaricación no hace sino crecer cada día que pasa.

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Por primera vez en mi vida, he coincidido con futboleros en el análisis de una noticia, pero desde puntos de partida completamente distintos; en biología, una situación análoga se denomina convergencia evolutiva. Ellos, movidos por algo parecido a la indignación por la competencia desleal, y yo empujado por un escándalo en el que, lo confieso, no hay que descartar ánimos antifutboleros. Nos preguntábamos cómo una entidad, llámese ahora Real Madrid como podría llamarse Barça o Vetera FC, con una deuda de más de 400 millones de euors podía gastarse más de 160 en contratar a dos jugadores, nóminas aparte. Finalmente, la incógnita fue despejada ayer: el Banco de Santander y Caja Madrid prestaron más de 75 millones cada uno al ser superior. Y, por cierto, Caja Madrid los presta con dos años de carencia, es decir, que hasta la temporada 2011-2012 no tendrán que empezar a abonar nada, por n o mencionar el interés preferencial euribor +2%

La respuesta de la Minstra de Economía y Segunda Vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, fue sutil y elegante, pero contundente: se mostró sorprendida, aunque no escandalizada, pues no se había cometido ninguna irregularidad, pero recordó a bancos y cajas que si ya tienen liquidez que lo noten también pymes y familias.

Ahí habría quedado todo de no haber concurrido una serie de circunstancias y declaraciones que me han hinchado tanto la la vena de la sien que temí por un momento que tuvieran que hospitalizarme por un aneurisma. El camino de la desvergüenza lo abrió ayer Jorge Valdano, detentador de no sé qué canongía en el coro angelical del dios Florentino, al replicar a los escandalizados que el fichaje en realidad era un acto de responsabilidad social reactivando la economía:

Dentro de una crisis como la que se está viviendo estos precios producen un enorme impacto, pero basta con abrir cualquier periódico económico para encontrarnos con recomendaciones de que las empresas tienen que ivertir, intentar activar la economía. Exactamente eso es lo que está haciendo el Real Madrid.

Probablemente el tipo pretenderá que concedan al equipo el Nobel de la Paz. Aún no había recuperado mi pulso su ritmo habitual tras el cabreo de leer el cinismo y la desfachatez del tiparraco ese -y la indignación de saber que no hubo un Mountazer al-Zaïdi local que le endilgase un zapatazo en toda la jeta- cuando me desayuno esta mañana con el responsable último del desaguisado declarando ignorantes a quienes definan esos fichajes como inmorales en tiempo de crisis. La verdad, ya sólo me faltaba que me insulten. Por cierto, me enteraba esta mañana cuando el croissant se me había atragantado de que Ronaldo, Kaká, Messi, Forlán y compañía pagan menos impuestos por sus nóminas millonarias que cualquier ciudadano honrado español, un 24% frente a un 43% que tributa cualquier ciudadano que gane más de 53.407euros al año. ¿El motivo? Se benefician de una ley del PP que se promulgó, en teoría, para facilitar la contratación de científicos y que en la práctica sólo ha servido para fichajes galácticos.

La obra que estamos acabando está sufriendo retrasos inesperados, pero no sorprendentes. Algunas fábricas, por haberles sido rescindida por los bancos la línea de crédito, ya no producen nada, sólo venden lo que les queda en stock, y ha habido que cambiar algunos diseños, algunos acabados… Es el caso, por ejemplo, de los muebles de baño, cuyos acabados en wengé están ahora descatalogados y que nos han obligado a cambiar los colores de las puertas, con el considerable retraso de una fábrica que funciona al 25%. Alguno de los industriales contratados no se ha presentado, pues la misma decisión unilateral de anular o dejar en la mínima expresión sus líneas de crédito no les permite hacer frente a sus responsabilidades contractuales y se han visto obligados a cerrar.

Dicen que tienes un problema si le debes un millón al banco, pero que, si le debes mil, el problema lo tiene el banco, y es bien cierto. Me gustaría ver la cara que se les ha quedado a estos pequeños y medianos empresarios, al día con Hacienda y la Seguridad Social, al día siempre con sus créditos y sus responsabilidades, cuando han visto que el mismo banco que les dice que no tiene dinero para prestar le suelta 75 millones de euros a una entidad con un agujero de otros 400. Me gustaría ver su cara, aunque, ¡vaya usted a saber!, igual está encantadísimo de que no sé quién y no sé cuál jueguen no sé dónde aunque su empresa se esté yendo por el desagüe. Todo lo surrealista es posible en un país donde 60.000 sevillanos se manifiestan no por el paro o exigiendo la reforma agraria, sino para que algún otro impresentable se largue de quién sabe qué equipo.

Pero quizá haya empresarios a los que estos grandes fichajes no les resuelvan ningún problema real y les indignen. Les indignen porque ellos, honrados y cumplidores, están al borde del colapso por la falta de liquidez de bancos y cajas que hacen cola para rendir pleitesía y bañar en euros a los equipos de fútbol. Quizá estos empresarios que acusen de agravio comparativo, de escándalo financiero el préstamo mil veces superior a la línea de crédito cuya renovación solicitaban y les fue denegada por Caja Madrid o por el Santander o por la Caixa si ésta le presta al Barça el dinero para no contratar a no sé quién… quizá ellos puedan reunirse, agenciarse unas cuantas latas de queroseno y empezar a quemar sucursales y sedes centrales. Parafraseando a Valdano, podrán decir que destruir para reconstruir es una forma de reactivar la economía, que se lo pregunten a los amigos de Bush en Irak. Y esto no es terrorismo, es justamente lo contrario: guerra contra el terrorismo financiero; todo empresario y autónomo que decidiera tomar esa decisión tendría desde aquí una tribuna abierta. Porque el crimen sería quedarnos de brazos cruzados cuando ni el Estado ni la Justicia funcionan, pues nuestro silencio e inacción sería aceptar sin rechistar que nos unzan el yugo.

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Cosas de la obra

Salgo de cada visita de obra más convencido de que esos momentos lumpen deberían convalidárseme como clases prácticas de sociología, antropología y, en algunos casos, incluso de paleoantropología, porque algunos de los especímenes que andan sueltos por los andamios representan una clara involución desde el homo antecessor. Algunas de las situaciones son cómicas, pero otras son para sacudirse el polvo de las alpargatas y, como Enoc, echar a andar y no parar, porque este mundo no tiene remedio.

En la obra, la comunicación es a gritos, ya estemos acribillando los tímpanos con un martillo neumático o simplemente barriendo, y el experto en eso es Jorge, nuestro gruísta, el terror del vecindario, que los tiene ya crujidos a todos con sus alaridos desde las ocho de la mañana triscando por la cubierta para reclamar la atención de alguno de los albañiles, instaladores, picapedreros, peones o de cualquier otro gremio. Jorge tiene la peculiaridad de que jamás llama a nadie por su nombre, sino que le cuelga a cada cual un sambenito el día que entra y con él se queda hasta el día que sale de la obra, incluso más. Lo peor de todo es que, a los dos meses, incluso entre ellos ya se llaman con el mote, y que yo mismo, para mi desesperación, tengo que hacer esfuerzos para referirme a un encofrador de Huelva como Manolo Requena y no como ‘Pescaíto frito’, o para recordar que el herrero es Eusebio en lugar de Buster Keaton, por más que se parezca, o que el nigeriano se llama… como quiera Dios que se pronuncie su apellido, pero no Etoo’0.

Precisamente, Etoo’o ha sido el último fichaje para las performance que Jorge monta en las obras, para desconcierto de transeúntes, descojono general de los obreros y rubor mío. A eso de las doce, cuando más gente transita por la céntrica avenida donde tenemos la obra, Jorge sale a hacer algún recado, real o imaginario, y a la vuelta, idefectiblemente, berrea desde la acera:

-¡Etoo’o! ¡Etoo’o!

Y el nigeriano se asoma a una balconera a gritar, golpeando la pared, el estribillo de esa canción del Crakovia, “Copa, Liga i Champions” 

para que Jorge, en medio de la calle, interprete un solo de guitarra on air digno de youtube, acompañado a menudo por espontáneos de la calle en medio de la euforia que la realidad aún no ha diluido o por otros obreros a lo largo de la fachada… Si no fuese por la vergüenza que siento cada vez que paso por la obra en medio del espectáculo, hay que reconocer el mérito de la coreografía internacional.

Porque si algo tenemos asegurado con Jorge, es la vergüenza; en la última inspección de trabajo, mientras iba facilitando a la inspectora la documentación de todos, Jorge, en perfecto acento magrebí, empezó a increparme,

-¡Amo no paga! ¡Amo racista! Yo sin papeles por culpa amo

-Tranquilo, arquitecto, que Jorgito y yo nos conocemos hace años -abortó la inspectora mi inmediato infarto.

-Jorge, te juro que si me haces otra de estas, te meteré la grúa de supositorio-le susurré en un tono suficientemente bajo como para que tomara en serio mi promesa-. ¡Y haz el favor de llamar al de la cuadrilla de cara vista señor Fung y no “Arroz tres delicias” si no quieres que sea yo quien te convierta en cerdo agridulce!

Claro que a veces Jorge también tiene ideas mucho más saludables, como esta mañana, que después de una hora escuchando a Rocío Jurado -siempre me ha sorprendido la querencia de los obreros de la construcción por músicas que sonrojarían a la maruja más carpetovetónica-, ha resuelto el problema con un “Me cago en la puta”, haciendo del CD un frisbee.

-No pasa na’. Tengo más -amenazó el torturador, un veinteañero con pircings, tatuajes y el pelo de punta.

-¿Y el casco donde lo tiene, señor…?

-Pumuki. Es que hace calor, joder, y aquí dentro no se me va a caer na’ en la chola.

Paso de dar más explicaciones, estoy ya cansado: -Me da igual, o se lo pone o se larga a casa. Jorge, no quiero oír ni un mote más en esta obra.

-No, tío, si asín me llaman mís colegas -intercedió el aludido.

-Es verdad, Theo, que yo le llamé Kalvinklein porque todo el día va con los pantalones enseñando los gayumbos.

-Maravilloso. Ahora que lo sé, podré dormir tranquilo esta noche…

-A las tías les mola.

-No a las que me interesa conocer.

-Seguro que follo más yo que tú.

-No es cuestión de cantidad, sino de calidad. Además, no pienso entrar en ese debate.

-Tú hazme caso, que me caes de puta madre, déjate de corbatas y gorros, que a las tías lo que les pone de verdad es tío con un tanque to’o tunea’o. Ahora que en julio me baja la hipoteca 300 leuros, me meteré en un coche a cinco años por 250 al mes, y encima ahorro 50.

Al margen de preguntarme qué delito he cometido para caerle bien, el hecho de que semejante energúmeno tenga una hipoteca nos da una idea del nivel de profesionalidad de los responsables de banca que hemos sufrido. Porque el crédito para el tanque ya se lo han dado, claro, como le sobretasaron el piso para que con la hipoteca pudiera comprarse los muebles, o como le dieron un crédito para irse de vacaciones a Cuba con los colegas…

Con la certeza de que yo me apeo de esto cuanto antes, me he limitado a pedirle a Jorge:

-Que se suba los pantalones, no quiero que se mate por llevarlos arrastrando y que me hagan pagar por bueno algo defectuoso. Y si no tiene cinturón, que se ate una cuerda, pero modas carcelarias, las justas.

-Muy listo no es -concedió Jorge-. Le digo a mi novia de pedir otro crédito para un coche y me corta los huevos.

-Que él no sea muy listo, es problema suyo; pero que los de los bancos sean imbéciles o criminales lo estamos pagando todos.

-No creas, la novia de Pumuki trabaja en la caja… tenías que verla, es colega de mi hermana desde el colegio y…

-No quiero saber más, de verdad. Por hoy, he tenido bastante terapia de choque sin terapia.

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Bipolaridad

Es tal la inestabilidad del mercado que el ambiente de trabajo es tensamente maníaco-depresivo. Pasamos de la euforia casi desatada un jueves al decaimiento absoluto un lunes; la atmósfera se va haciendo pesada, como si intentásemos respirar a través de gelatina.

Una importante venta ha salvado casi las cuentas del 2009 de la empresa; con otras dos que parecen bien encaminadas, los números dejarán de ser rojos; a pesar de eso, creo que todos nos hemos encogido, pues las cosas son tan inestables que el plan estratégico cambia de una semana a otra. No querría estar en la piel de los administradores, aunque mis planes de futuro no ven más allá de septiembre, cuando la única obra que ahora estamos haciendo se termine.

El año pasado a estas alturas llevábamos un año sin apenas vender nada, pero aún respirábamos optimismo, pues el temor es menor cuando las cosas se hacen como es debido; desde entonces, no ha habido NADA que haya salido bien, y cuando un rayo de luz intentaba rasgar las brumas, eran legión las nubes oscuras que se aprestaban a cerrar la brecha. Si todo hubiese sido normal, con una financiación normal, con unos Ayuntamientos normales… este año habríamos empezado unas 120 viviendas en distintas promociones, pero en diciembre se cerraron puertas y grifos y créditos.

No pasa nada. Que no cunda el pánico, que hay un plan urbanístico que dará un años y medio de trabajo. O lo habría dado, si hace dos semanas el socio en este plan urbanístico no se hubiera echado atrás y todo mi trabajo fuese algo más que una bonita ordenación teórica en una linda caja, porque nadie puede decirme que no hago bonitas carátulas y presentaciones…

¿Recordáis a Anna Mari de Calcuta y el proyecto de las no sé cuántas mil viviendas para realojar a víctimas de huracanes o terremotos o violencia o qué sé yo? Bueno, pues el proyecto era en Guatemala y era el gobierno guatemalteco el que estaba interesado en ello y con quien se habían firmado los acuerdos. Sí, el mismo país que está al borde del colapso o de la guerra civil porque el Presidente cuya mano estreché en Madrid está acusado de ordenar una asesinato político. Evidentemente, su prioridad ahora no es ni cumplir los acuerdos ni dar viviendas a indígeneas y mayas. Podríamos decir que si el trabajo se hubiera hecho siguiendo el plan previsto en lugar de meditar sobre el sexo de los ángeles habríamos cobrado algo antes del colapso, pero ya no merece la pena pensar en ello…. Menos mal que tenemos un proyecto en Rumanía de hotel y viviendas que… que teníamos hasta el lunes, cuando el tsunami de la crisis financiera rumana nos salpicó o se nos llevó por delante… ¡qué sé yo! hace tanto tiempo que hago surf en mar gruesa que ya no distingo si me empapa un tsunami, otra ola o me mean encima una manada de dinosaurios. Si alguien quiere saber cuál es el próximo país que se va a tomar por saco, sólo tiene que preguntarme dónde vamos a invertir o dónde estamos invirtiendo ya… Apuesto por Ucrania.

Hace años que mi vida es un barco y yo soy su capitán. Con mejor o peor fortuna, sé dónde quiero llegar y lo llevo allí, pero en los últimos meses he cambiado el puente de mando y la gorra de plato por el traje de neopreno y hacer equilibrios sobre una tabla de surf, no sé dónde la ola me va a llevar, sólo espero no caerme. Ya no es cuestión del dinero que pueda dejar de ganar por todos los proyectos que he hecho y que no se construirán -aunque es bastante, es sólo dinero-, sino que es esta precariedad que está agotando mis nervios y devorando mis energías, ha dejado un mechón blanco en mi barba y mis músculos contracturados; cansado todo el día, pero sin poder dormir… al final, corro el riesgo de hacerle pagar los platos rotos a una pobre gata que en realidad no me molesta ni tiene culpa de nada, simplemente no quiere ni verme. Con lo que demuestra una insólita inteligencia, a prueba de sobornos alimenticios.

Hace pocos días fue mi cumpleaños. Normalmente, celebrábamos nuestros aniversarios en la Oficina Técnica yéndonos a comer; este año ni siquiera he mencionado la fecha. Sólo Elías, mi jefe, la ha recordado, anotada en el Outlook.

-Gracias, Elías. No lo comentes mucho, no me apetece demasiado…

-Te entiendo. Creo que ninguno estamos con ganas de nada; tómate la tarde libre, si quieres.

-No hace falta. Además, tengo que leer la nueva normativa de Habitabilidad.

-¡Mucho más divertido que celebrar tu cumpleaños! Empiezas a preocuparme…

Hoy nos ha entrado algo nuevo en la Oficina, un hotel en Barcelona. Tras los primeros minutos de euforia, nos hemos mirado y hemos hecho una porra sobre cuánto tardará en malograrse esto también. Y pese al tono lúgubre de este post parece que soy el más optimista, pues le he dado tres meses.

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A las ocho de la mañana, Elías, Ernest y yo salíamos de Vetera a Valencia, a nuestra anual visita a CEVISAMA, la feria de la cerámica y el baño. Temíamos que, dada la coyuntura, hubiera trasladado la sede del recinto ferial valenciano al muro de las lamentaciones, o que no pudiésemos entrar en un stand sin que nos salmodiaran las lamentaciones de Jeremías. No ocurrió tal, pero había ciertas señales inquietantes, o simbólicas, según se mire. En primer lugar, pudimos aparcar en la misma puerta, cuano el año anterior habíamos dejado el coche en un parking más allá del cuartel de Daoiz y Velarde -desde donde Milans del Bosch salió a defender su idea de patria el 23F-, en medio de un descamapado de pinos, y esperado al bus que nos llevase a la feria. En segundo lugar, el público. Nunca había visto tantos estudiantes de arquitectura en CEVISAMA, años anteriores pasaban la mayor parte de los stands de atenderlos, y ahora estaban en una proporción considerable… mucho me temo que se repartieron entradas y bocadillos por la ETSAV para que hiciesen bulto. De entre los compradores, los idiomas, con mucha diferencia, mejor representados, el ruso, el alemán, árabe y lenguas nórdicas.  Creo que nosotros tres éramos, como potenciales compradores, el grupo más nutrido.

Los stands raleaban en todos los pabellones del recinto, con claros convertidos en plaza en todos ellos. También habían atemperado, no sé si los diseñadores o los gestores de la marca, la puesta en escena, que alcanzaba en ediciones anteriores sonrojantes proporciones. Es decir, han sido historia en esta edición montajes como el de aquella cementera de cuyo nombre no quiero acordarme que, en 2006, animó el cotarro con azafatas en tanga y pasarelas. Supongo que cuando algún comercial orondo y engominado le preguntó a los responsbles del despropósito dónde estaban los reservados, intuyeron que se habían pasado tres pueblos. Pero el aire fallero no se diluye tan fácilmente.

Por motivos evidentes, suelo acudir a tres o cuatro ferias de la construcción o de arquitectura al año, y siempre me ha resultado chocante de CEVISAMA la organización espacial de los stands. De hecho, de un simple golpe de vista, sin conocer las marcas, cualquier observador medio puede dictaminar sin error posible qué chiringuito es ibérico y cuál foráneo, y es que en CEVISAMA el stand ibérico copia el esquema de una iglesia bizantina, ocupando la sagrada zona central, de mayor altura, superficiey prestancia, la barra de bar, atendida por maestre sala, camarares y someliers, y las mesas, sillones a menudo, en un espectacular tinglado en anfiteatro o casi plaza de toros, mientras que la exposición de los productos queda relegada a una segunda posición, marginal, en una especie de deambulatorio estrecho alrededor de este espacio central. Lo dicho, como una iglesia bizantina.

 

 

Planta de la iglesia se los Santos Sergio y Baco, en Constantinopla

Las empresas foráneas no han percibido que la cortesía de atender a posibles clientes con algo de beber requiera tanta parafernalia y siguen creyendo, ingenuos, que lo importante es la exposición.

Tres horas y media andando a paso de feria. No os podéis imaginar lo que es el paso de feria; no hay paso de Semana Santa que sean tan torturador como

Imagen del blog de la Real Hermandad de la Virgen de la Cabeza de Málaga

el de feria, un paso cansino, para poder ver todos los stands deteniéndose en los mínimos. Kilómetros y kilómetros de pasillos.

-Ese de ahí atrás tenía cosas interesantes, podríamos entrar…

-Ahora, cuando demos la vuelta y volvamos por la otra calle -porque no se da un paso atrás ni para tomar impulso.

Como estaba ya todo visto, una vuelta por tres o cuatro expositores de piedra, todos los que había, y emprendimos la vuelta. Tres horas y media más de coche hasta Vetera.

-¿Os parece que entremos a ver esto de Marina d’Or? -sugirió Elías al pasar por delante del complejo, a eso de las cinco de la tarde.

Imagen de Spanish Property News

En la lejanía, parecía una de esas urbes soviéticas surgidas de la nada en medio de la nada, entre gulag y ciudad, una arquitectura de infames bloques estalinistas, idénticos uno al otro, kruschovkas de doce plantas. Al acercarnos, la sensación fue de entrar en una ciudad abandonada, en una ciudad muerta, de haber viajado a Chernobyl.

Imagen de Ukranian web.

Cruzamos el puente que sobrevuela las vías férreas, sin tráfico alguno en todo el tiempo que estuvimos, y topamos con la primera imagen de desolación. El acopio temporal de material de construcción era un solar inmenso donde se almacenaban toneladas y toneladas de ladrillos, piedra, cemento… el bosque de grúas que sustityuera a los naranjos, almedros y olivos se agostaba desmontado en el suelo, oxidándose. Siguiendo la misma calle, se llegaba a una gran rotonda, ocupada en su totalidad por una enorme estructura abstracta que el vendaval pasado dañó y que en ese entorno habría sido más coherente sustituir por algo de realismo soviético

Escultura en Volgograd (antes Stalingrado)

Diez minutos tardamos en encontrar por las desiertas calles vestigio de vida humana, un matrimonio de jubilados ingleses, inconfundibles con sus calcetines blancos y pantalones pesqueros, que paseaban al perro bajo un viento inhóspito. esquivando ramas caídas que recordaban inquietantemente a las zarzas rodantes de los western. Un cuarto de hora después, otras cuatro personas paseaban con el ceño fruncido en la ‘zona comercial’. Y la llamo así por llamarla de alguna manera, porque en la amplia avenida comercial, jalonada de arcos de bombillas dignos de Feria de Abril o de iluminación navideña de Álvarez del Manzano

Imagel del blog lenguadetrapo

no había comercio o servicio alguno abierto, salvo el balneario, con su entrada de falsa ruina romana. Falso como todo, como la propia implantación arbitraria en un territorio virgen.

Cuadrillas de jardineros mantenían los espacios verdes en perfecto estado de revista para nadie, espacios que no lamento confesar que me parecieron de un diseño agradable y cuidado, salvo por los arbustos tallados con formas y la proliferación de falsas esculturas romanas.

El sol caminaba hacia el ocaso cuando abandonamos Chernobyl, contemplando cómo un séptimo piso no recibía luz porque le hacía sombra el edificio de enfrente, como los carteles de ‘Se vende’ o ‘Se alquila’, si bien menos numerosos de lo que habríamos esperado, no faltaban en ningún bloque. Como, al lado de este monstruo, una enorme superficie, tal vez superior a 200 hectáreas, estaba devastada, deforestada, removida… los restos del aborto, supongo, de un club de golf, de más kruschovkas alineadas junto a la costa o quizá de esa pista de esquí que se planeó alimentar con agua de trasvase. Decididamente, el ver el despropósito, comprendí porque Europa piensa que los Alpes y los Pirineos se pusieron para algo.

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Por una banca pública

Con una muestra de mano izquierda sólo comparable con un manco o un pirómano, en pleno debate sobre cómo la falta de crédito está llevando al borde del colapso a la pequeña y mediana empresa, Botín, con su corbata rojo corporativo, anunció ‘magníficos resultados’ para el Santantder en 2008. No se le puede acusar de mentiroso ni farolero, porque el beneficio atribuido sin plusvalías ha sido de 8876 millones de euros, un 9% más que en el 2007. Respondía así el señor Botín a la petición del Gobierno de “que no es momento de que la banca anuncie grandes beneficios”. El BBVA anuncia un beneficio recurrente para el mismo ejercicio de 5414 millones de euros, un 0,2% más que el año anterior. No entraré aquí ahora a evaluar la deplorable elegancia y fair play del Chairman of Banco Santander adelantando la presentación de resultados un día para pisar así la del BBVA.

A principios de octubre de 2008, el Gobierno de España creó un fondo de 50.000 millones para garantizar la liquidez del sistema bancario español. En diciembre, Solbes tuvo que recordar a bancos y cajas que las ayudas eran para dar créditos a empresas y familias. Dos meses más de silencio y de goteo de empresas al borde del colapso por la clausura de sus líneas de crédito cuando el inefable cántabro sale de nuevo a la palestra desdiciéndose de los compromisos adquiridos,  porque “es difícil, yo diría que imposible, que el crédito aumente”.

Pocos días antes, el presidente de la patronal bancaria, la Asociación Española de Banca, Miguel Martín, había habierto la veda a la desvergüenza durante su intervención en unas jornadas organizadas por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, al afirmar sin que le escapase la risa tonta que la economía no se hunda más gracias a los bancos. Para el señor Martín, la crisis la han provocado los que pedían crédito, no los que lo concedían alegremente con una lata de mejillones en escabeche como aval.

Llegados a este punto, uno se pregunta qué domesticada prensa tenemos que nadie se levantó y le arrojó un zapato a la cabeza, un estilo que debería crear precedente para tratar con sinvergüenzas y gente de mal vivir.

De esta espiral de la baladronada ofensiva se ha desmarcado un tanto el BBVA, anunciando primero, el 4 de febrero,  una línea de crédito de 5500 millones de euros para pymes y familias y, dos días después, anunciando la congelación de los salarios de sus altos directivos. Algo es algo.

A principios de enero, la Standard&Poor’s, la agencia internacional de medición de riesgo rebajó la calificación de crédito soberano a largo plazo del Reino de España del AAA al AA+ debido a la ‘debilidad estructural de su economía’. No tenía ni repajolera idea de qué significaba eso, hasta que me dijeron que un empeoramiento de la calificación significaría unos créditos internacionales más caros. ¿No era este organismo u otro similar el que avalaba con sus máximas calificaciones la economía ahora en bacarrota de Islandia o la británica? ¿No era este organismo u otro similar el que certificaba calidad jabugo a la mortadela podrida de las subprime, de Lehmann Brothers, de los activos tóxicos y de las estafas diversas? Entonces, ¿por qué demonios se le sigue dando valor a la opinión de unos inútiles? Porque su incompetencia está más que contrastada.

Hasta aquí, son los hechos. Han transcurrido cuatro meses desde que el Gobierno pusiera sobre la mesa 50.000 millones de euros para dar liquidez y facilitar el crédito; quienes los han recibido no sólo no lo han hecho, sino que dicen que no lo harán.

Bien. Pues entonces ha llegado el momento de que la res publica asuma las limitadas atribuciones que le concede nuestro ordenamiento y cumpla con el trabajo que el sector privado no hace. No es necesario nacionalizar nada, que lo hagan Obama y Brown en sus países si les parece bien que todos carguen con los errores de unos pocosy y unos pocos con el beneficio de todos; aquí, que cada palo aguante su vela, y si alguien se tiene que hundir, que el Estado recoja después los restos. Pero ni un céntimo más para esa panda de hijos de siete chacales. Que se retire ese dinero de inmediato, esos 50.000 millones de euros,  y se cree con ellos un banco público. No es competencia desleal: es, simplemente, ofrecer un servicio que ahora nadie da.

¿Costaría mucho crear una banca pública? No. Ni siquiera sería necesaria la creación de una tupida red de oficinas de cercanía, porque podría perfectamente aprovecharse la red de oficinas de Correos, con el ahorro que eso supondría. No hablaríamos de funcionarios, sino de empleados, contratados como en cualquier otra entidad, sólo que de titularidad pública. Todos sus cargos directivos serían técnicos.

Actualmente, los bancos están haciendo, además, competencia desleal a las inmobiliarias. Están subastando a precios por debajo del mercado el stock de edificios que la crisis les está dejando para que se coman con patatas. Los únicos que se benefician de esto son especuladores que compran ahora y venderán dentro de tres, cinco o diez años con una plusvalía que sólo les beneficiará a ellos. ¿Y si este banco público tuviera el derecho de tanteo en estas subastas, para quedarse un stock y reconvertirlo en viviendas protegidas? Quizá sea socialmente más aceptable…

Creo que es momento de exigir a nuestros gobernantes que se dejen de paños calientes, den un golpe en la mesa y hagan algo. Que nuestro dinero no sirva para pagar las deudas y tapar las vergüenzas de un sistema financiero irresponsable que ahora no quiere afrontar sus deberes y sus culpas, sino que se emplee ese dinero en crear una banca pública, constantemente auditada, con un fin marcadamente social, de apoyo a familias y pymes. Ah, y ya de paso, ya que nuestros bancos tienen unos beneficios tan magníficos, quizá se les podría limitar la comisiones…

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En la agenda de mi jefe, Elías, la mañana del martes sólo tiene una entrada, “Antropología”, porque ha concentrado en esas cinco o seis  horas las visitas de industriales ofreciendo presupuestos, subcontratistas solicitando obras y gente buscando trabajo; las conclusiones son casi siempre una especie de peregrinaje al muro de las lamentaciones. Hoy, por motivos que no vienen al caso, Elías no podía estar y Ernest y yo nos hemos encargado de atender las peticiones.

A primera hora, vienen los comerciales: estructuras, ventanas, parqué, instalaciones, aire acondicionado, domótica… los mismos que nunca estaban disponibles hace dos años, que los presupuestos eran cerrados y que ni siquiera garantizaban el suministro a tiempo. Los del BMW y el Audi, el chalet en la playa y las comisiones. Los de:

-Vengo de la Peugeot, de comprarle un coche nuevo a la niña, que acaba de cumplir los 18 y me ha pedido uno.

-Que suerte tienes que no te haya pedido un yate.

España sigue siendo un país peculiar donde las leyes básicas del mercado no se aplican. Cuantos más pisos se construían, más caros resultaban; ahora, la teoría de los mayoristas de electrodomésticos es que, como venden pocos, los tienen que subir de precio para  seguir ganando lo mismo… País de ladrones.

Después, el peregrinaje de industriales. Este ha sido el más reconfortante. Lo sé, soy un cabrón. Tejas, impermeabilización, aislamiento, estucadores, pintores… Algunos, como el metalista, un hombre serio y de gran capacidad, resistirá esta crisis como las anteriores, pero tendrá que reducir su personal a menos de la mitad; otros, simplemente desaparecerán, y si no fuera por la gente que dejarán empantanada en el camino, ahora estaría descorchando un Tres Lustros. Son aquellos de:

-Pa que lo gane mi jefe, yo y mi cuñao nos montamos por nuestra cuenta.

A la primera certificación, en lugar de pagar el IVA y la Seguridad Social, se compraban el Cayenne o el X4; no tenían problema alguno en dejarte colgado a mitad de una obra para ir a otra y, por supuesto, que a nadie se le ocurriese buscarlos para reparar sus desaguisados, que no eran pocos. El colocador de tejas nos anunciaba que se volvía a Galicia, que los dos mil euros que ahora ganaba no le daban para vivir. Claro, yo lo comprendo, el hombre cobraba más de 6000 hace unos meses y, en lugar de prever que las vacas gordas no viven eternamente, tendríais que ver el castillo que se ha construido en su pueblo; cuando él va tiene incluso fantasma.

Un café rápido para comentar las mejores jugadas de la jornada y de vuelta con el tercer grupo, el más espeluznante, los que venían a buscar trabajo. Algunos casos eran de verdadera lástima, como un peón cuarentón al que se le acaba el paro y la mujer lo ha dejado; además, porque al perro flaco todo son pulgas, saliendo de cierto lugar de señoras que fuman con algún vaso de agua de menos le pillaron los Mossos y le retiran el carnet ocho meses. Y es que a menudo no hay peor desgracia para uno que uno mismo… Elías ya nos había advertido que las mañanas de los martes tenían cada semana más de confesionario que de laboral. 

Pero la parte del león de los que buscan trabajo son nuestros estimados Josúa, Jonathan, Kevin et allia, nuestros futuros ninjas. El primero de ellos ha llegado con un plumas blanco con capucha peluda, el pelo rapado con una cruz pectoral de obispo por pendiente y su nombre tatuado en letras góticas en el brazo derecho, supongo que para no olvidarlo un sábado por la noche o quizá -observación de Ernest- para que lo identifiquen cuando se estrelle con el SEAT León tuneado.

-Oye tío, que he visto que estáis subiendo mortero aquí en la esquina y vengo a ver si hay curro -nota importante: pronúnciense las eses como Bono

-Lo siento, tenemos la plantilla completa. Pero si quiere, déjenos su currículum por si más adelante necesitamos a alguien.

-¿Eh? ¿lo cualo?

-Que apunte en un papel donde ha trabajado antes.

-No, si no he currao nunca. Mi vieja, que dice que me busque algo, que cuando se le acabe el paro a mi viejo igual no pueden seguir pagándome el coche.

-Cabe esa posiblidad, sí. ¿Tiene usted alguna formación específica? -lo sé, soy un cabrón, no dejé de tratarle de usted ni alteré mi registro.

-Trabajé de segurata de discotecas, se pagaba bien, todo en negro. Por eso el banco me dio pa’l coche.

-Ah, muy bien. ¿le financiaron el coche con dinero B? ¿Y no pidió una hipoteca, también?

-¿Dinero B? No, no, era en negro, en negro. Para el piso me daban, pero no para los muebles.

-Pero, ¿cuánto ganaba usted de portero de discotecas?

-Quinientos a la semana.

-Mire, no quiero engañarle. En el remoto caso de que hubiera trabajo, con su nivel de preparación no ganaría más de 1200 euros, 1500 tal vez a la revisión anual. Ah, y aquí no pagamos nada en negro.

-¿Y no me podéis hacer un precontratillo, asín, que no valga pa’nada, pero que dé el pego? Es que ahora tengo que ir al banco a pedir 3000 euros para la fianza del alquiler, porque me voy con la novia de alquiler y nos piden eso.

-¿No trabaja su novia?

-No, ella no trabaja, tiene 16 años y está en el Insituto.

-Maravilloso. No, me temo que no podemos hacer un contrato falso, porque eso sería un delito.

-Yo soy un tío legal, yo al del banco no le diré que es de pega.

-No tengo ninguna duda sobre su honradez, pero sigue siendo un delito. Bueno, pues creo que ya está todo. Ahora, cuando salga, le deja su teléfono a la chica de recepción y, si sale algo, le llamaríamos. Encantado, señor H***.

-Pues nada, gracias, tío. Y llámame Pastis, que es como me llaman los colegas.

-Cada vez mejor.

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